Estamos ante unas partículas hipotéticas muy extrañas. Seguramente, de lo más extraño que puede encontrarse en el mundo de la física porque, básicamente, rompen con todas las leyes que creíamos conocer. O, más que romper, juegan con ellas de un modo que pensábamos imposible.

Seguramente, con la definición que te he dado de taquión te has quedado igual. Es normal, no sufras. Lo que vamos a hacer ahora es ponernos en contexto. Y para ello, tenemos que retroceder unos años en el pasado. Concretamente, hasta el año 1916, en el que Albert Einstein publica la teoría que cambiaría para siempre la historia de la Física: la Relatividad General.

La Teoría de la Relatividad General afirma que vivimos en un Universo de cuatro dimensiones en el que el espacio y el tiempo, no son absolutos, sino que constituyen un tejido espacio-tiempo capaz de curvarse, lo que explica la naturaleza de los campos gravitatorios.
Por lo tanto, la Relatividad General nos dice que todo en el Universo es relativo.

Bueno, o casi todo. Hay algo que no.

Estamos hablando de la velocidad de la luz.

Lo único constante en el Universo es que la luz, en el vacío, se mueve a 300.000 km/s. Todo lo demás, incluido el espacio y el tiempo, depende de cómo se observe. En este sentido, la velocidad de la luz juega un papel fundamental en la física relativista y, por lo tanto, en la mecánica clásica.

Paralelamente, la relatividad de Einstein también nos dice que la masa es energía. Y de ahí viene su célebre fórmula de E=MC² (energía es igual a la masa en reposo multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado). Esta elegante fórmula permite describir, de forma muy sencilla, la naturaleza de la energía en el Universo.

Los taquiones son partículas que viajan mucho más rápido que la velocidad de la Luz. Nos ayudan a una más rápida autosanacion física, emocional y espiritual.

Es una energía subatómica que se puede recargar en materiales como el vidrio, tela, etc. Al pasar por una máquina específica, donde cambian la estructura molecular, actúan como antenas que canalizan la energía taquión del universo. Por eso, al tomar contacto con el taquión, estás invitándolo a funcionar en tu cuerpo generando un efecto de equilibrio, estructuración, activación y catalización.

Al estar más consciente, sos observador de los procesos que vas experimentando, aumentando así, tu conexión con otras partes que antes eran invisibles.

¿Por qué son tan extraños los taquiones?

El concepto de taquión fue introducido por Gerald Feinberg, físico estadounidense, en un artículo publicado en 1967, aunque ya se había hablado de la posible existencia (a nivel matemático) de unas partículas capaces (condenadas, más bien) de viajar a velocidades superiores a la de la luz.

Y, desde entonces, ha quedado claro que los taquiones son muy extraños. Pero mucho. Y si no te ha parecido suficiente extraño que sean cuerpos de masa imaginaria que, cuanta más energía tienen, más deprisa se mueven (y no pueden ir más despacio que la luz porque necesitarían un input infinito de energía), no te preocupes. Te traemos cosas más extrañas.

Una de las cosas más extrañas de los taquiones es que violan directamente uno de los principios más fundamentales de la física relativista: el Principio de Causalidad. Y este principio es tan sencillo como que ningún efecto puede ser anterior a su causa. Es decir, si yo muero (efecto) porque me disparas es porque primero has apretado el gatillo de la pistola (causa).

Los taquiones se cargan este principio de causalidad. Al invertirse las leyes físicas y viajar más deprisa que la luz, el efecto sería observado antes que la causa. Es decir, la gente vería primero que yo muero (efecto) y luego que tú aprietas el gatillo (causa). En un mundo normal, primero hay una causa y luego un efecto. En un mundo taquiónico, primero hay un efecto y luego una causa. ¿Sentido? Ninguno. Pero da para película.

Y una última cosa muy extraña y para terminar por todo lo alto: los taquiones podrían viajar al pasado. Bueno, más que poder, estarían obligados a hacerlo. En otras palabras, están condenados a huir constantemente del futuro.

Y es que la relatividad general nos dice que, cuanto más te aproximas a la velocidad de la luz, más se comprime el tiempo. Es decir, a más velocidad, más lento avanza tu reloj. Y esto significa que cuanto más cerca estás de la velocidad de la luz, más hacia el futuro te desplazas. Por lo tanto, la relatividad abre la puerta a los viajes al futuro.

Los viajes al pasado son otra cosa. Teóricamente, solo serían posibles si cruzáramos la barrera de la velocidad de la luz. Si consiguiéramos ir a más de 300.000 km/s, dejarías de avanzar por la cuarta dimensión (el tiempo) y empezarías a retroceder en ella. Pero, claro, nada puede ir más deprisa que la luz.

Nada, excepto nuestros amigos taquiones. Al desplazarse a velocidades superlumínicas, técnicamente no podrían avanzar en el tiempo, sino que estarían condenadas a retroceder en él. Todos viajamos hacia el futuro, pero estos taquiones viajarían perpetuamente hacia el pasado.

Los taquiones, como quien no quiere la cosa, están viajando al pasado y violando el principio de causalidad. ¿Cómo puede algo que todavía no ha pasado tener lugar en el pasado y afectar al presente y al futuro?

Buena pregunta, pero ya hemos avisado de que hablaríamos de cosas extrañas y de que su existencia no está, ni mucho menos, confirmada. Los taquiones son partículas hipotéticas que, existan o no, al menos nos hacen ver lo maravillosas que son las matemáticas y la física.

Beneficios de los taquiones

  • Poseen un tipo de conciencia que reconoce, comprende y responde a tu entorno y tus necesidades.
  • Tienen un efecto regenerador, de equilibrio y apoyo.
  • Trabajan sobre tu cuerpo físico y también en el plano emocional y espiritual.
  • Actúan en cualquier aspecto de tu Ser que necesites cambiar o mantener, comprender o crear.
  • Otorgan resultados más rápidos y sin esfuerzo cuanto más utilices los taquiones.
  • Interactúan de modo que te proporcionarán la cantidad exacta de energía que necesitás y en el tiempo adecuado.


Representa la conexión entre el cuerpo, las fuerzas galácticas y sistemas. Además de equilibrar el sistema entero, es compatible con su capacidad individual para generar y observar el proceso de creación de una manera más consciente.

En Cosmobiología Concordia, tendrás un espacio diseñado para concentrar energía taquiónica cósmica, generando un campo energético que va a favorecer tu re-calibración y elevación de la conciencia a dimensiones superiores de manifestación.

¿Qué obtendrás con una sesión?

  • Restaurar la energía de los chakras y el campo electromagnético, restableciendo el equilibrio de la anatomía energética.
  • Limpiar los campos emocionales y mentales del pasado, presente y futuro, favoreciendo la conciencia espiritual y psíquica.
  • Ayudar al cuerpo en el proceso de desintoxicación y acelera la capacidad del cuerpo para curarse de una enfermedad o malestar.
  • Mejorar la función cerebral y los efectos de la meditación. Claridad mental. Concentración. Creatividad.
  • Elevar la vibración física.

¿Qué esperas?

Regálate esta experiencia energética, de alineamiento con tu Ser Superior y de restablecimiento de tu coherencia entre el Sentir, Pensar y Hacer. Pide un turno pinchando aquí.

Te dejo un vídeo explicativo sobre los taquiones.

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